¿Por qué salió usted del PAN?
Cuando era diputado nos llevaron a Casa Jalisco, con Alberto Cárdenas Jiménez, para tratar de convencernos de que votáramos a favor del crédito japonés, que se suponía era para abastecer de agua a Guadalajara. Nos decían que era nuestra obligación y yo no estaba de acuerdo en que nos sometiéramos incondicionalmente al Gobernador. Yo no estaba para servir al Gobernador sino a la gente, a la sociedad. Lo del crédito japonés era puro trinquete, pues recuerdo que en una junta en el Salón Juárez, frente a varios diputados, Cárdenas Jiménez le decía al ingeniero José Luis González Velasco (entonces director del SIAPA) que le cerrara un poco más a la llavecita durante los tandeos (reducir o suspender el suministro de agua por colonias). Aquello era un show para presionar a la opinión pública a que apoyara la autorización para contratar el crédito japonés. Ya han pasado muchos años, no se han hecho obras para traer agua potable a Guadalajara y tampoco se hacen tandeos.
La verdad de las cosas es que ese crédito se iba a aplicar para tratar aguas residuales de los industriales, porque Gonzalo Cárdenas Jiménez (hermano del Gobernador) era el representante de los aceiteros, que eran los que más contaminaban. Y para que los aceiteros no gastaran en purificar los desechos que vertían al drenaje municipal, pretendían hacer una planta con dinero del pueblo, para que ahí se trataran las aguas residuales, pese a que la ley decía que los industriales tenían la obligación de tratar sus aguas residuales. Les decía que yo no podía dar un voto así porque yo sabía que ese dinero no era para incrementar el abasto de agua a Guadalajara, sino para tratar las aguas residuales de los industriales.
Entonces empezó a haber diferencias. Me decían: "Oye Castelazo, necesitamos que jales y después te vas a una diputación federal" y les dije que yo no andaba buscando eso, que sólo pretendía que las cosas se hicieran bien. Luego, varios diputados me amenazaron que me iban a expulsar. Yo les decía que si me iban a expulsar por no jalar en esas sinvergüenzadas, me daba por expulsado.