En muchas ocasiones he señalado en este espacio que lo que la sociedad no haga por sí misma nadie lo va a hacer. Ahora, a pocas semanas de la elección presidencial, un grupo creciente de estudiantes de universidades privadas de la Ciudad de México y de instituciones de educación superior públicas ha iniciado un movimiento que se expresa con marchas en las calles de diversas ciudades del país y, por supuesto, en el propio Distrito Federal. Se trata de un fenómeno inédito en el siglo XXI que no estaba escrito en el libreto de las contiendas electorales. De ahí su peculiaridad. Veamos lo que es posible esperar de una iniciativa de esta naturaleza.